A lo largo del último año son muchas las campañas que comienzan con un vídeo en internet que se va haciendo cada vez más y más famoso. La enfermedad del cáncer además, al ser un problema que nos afecta a todos de tan cerca, ha encontrado en los vídeos virales una gran fórmula de visibilización y concienciación.

Para quienes trabajamos en ONGs, y en este caso, para quienes somos madres, padres y hermanos de adolescentes y niños con cáncer, encontramos en este formato de vídeos una manera de mostrar todo lo que llevamos dentro, desde la emoción hasta esa otra cara de la enfermedad que es la de la fuerza de vivir.

La colaboración con rostros conocidos, supone una llamada de atención para los más despistados. Y es que se necesita darse a conocer para poder conseguir más avances, porque se necesita financiación para promover la investigación, que es el objetivo principal que encabeza esta lucha.

Desde las asociaciones más pequeñas hasta la más general, todas trabajamos unidas para invertir en investigación oncológica. De esta manera, debemos entender las campañas como lo que son, instrumentos de concienciación y/o recaudación.

La asociación internacional Childhood Cancer, por su lado, hizo famoso un vídeo con el que ilustrar sobre las verdaderas consecuencias del cáncer y la brutalidad de su incidencia: “cada tres minutos a un niño se le diagnostica cáncer”.

En Suecia, esta campaña viral, que sigue una línea tan contundente como la anterior, supuso un gran aumento en donaciones.

Estos grandes vídeos son resultado de muchos esfuerzos por intentar hacerse visible en una sociedad que tiene muchos problemas a los que enfrentarse. En nuestra causa, que es la lucha por la mejora de medicamentos, recursos y condiciones de los niños y adolescentes con cáncer y sus familias, cualquier esfuerzo es poco para sentirnos satisfechos. Porque el cáncer no debería afectar a los pequeños valientes.